24/06/2008

Las FARC y el Abrazo del Oso

La entrevista que diera Raúl Reyes al periódico argentino Clarín sigue dando de qué hablar. Aparte de reafirmar que la entrega de los secuestrados la hará en Colombia, pero que admite el diálogo con el Gobierno colombiano en Venezuela, sorpresivamente manifiesta su apoyo al Polo Democrático Alternativo.

Lo extraño del asunto es que hace unos días las FARC se habían referido al Polo en términos despectivos, tratando a sus líderes de consentidos del gobierno de Uribe, al tiempo que señalaba que la verdadera izquierda estaba asfixiada dentro del Polo e incluso se hizo referencia a líderes reconocidos de esta agrupación política como Lucho Garzón y Gustavo Petro, tratándolos de cómplices del actual estado de cosas.

¿Por qué ahora cambian de posición?

Las FARC, como cualquier dinosaurio que se respete, para variar una posición necesitan años y a veces décadas. Su marasmo ideológico es reconocido. Por ello resulta sospechoso este cambio que da de buenas a primeras, precisamente en la antesala de un debate electoral, que pinta crucial para el Polo, pues retroceder de cara al 2010, perdiendo el terreno ganado, tendría sabor a desastre.

¿Qué buscan las FARC?

En un país que prácticamente está llegando a la unanimidad respecto al carácter terrorista de esta agrupación subversiva, puede causar un daño inmenso al Polo esta adhesión, provocando que los sectores democráticos le quiten su respaldo, en pleno crecimiento. Es claro que con este retiro, los fósiles comunistas que, según alias Raúl Reyes, se encuentran arrinconados, se hallarían en mejor posición para tomar las riendas del partido.

Los rumores que se escuchan desde hace tiempo es que Lucho Garzón estaría presto a partir del Polo, quizás hacia el Partido Liberal. Tampoco se encuentra cómodo Gustavo Petro quien ha defendido pública y privadamente la necesidad de que el Polo rechace categóricamente la vía armada como forma de llegar al poder. Por ahora, la izquierda democrática es mayoría en el Polo y de ahí su compromiso con el Estado Social de Derecho, demostrándolo con sus administraciones responsables y eficientes del Valle, Nariño y Bogotá.

Las perversas afirmaciones del guerrillero Raúl Reyes deben ser rechazadas en todo momento y lugar por la dirigencia y la militancia del Polo, de la misma forma que lo hizo Petro ante los medios de comunicación. La izquierda democrática debe cerrar filas ante los mercaderes de la violencia que han hecho del tráfico humano y de drogas su razón de ser. Únicamente el juzgamiento de su dirigencia por los crímenes cometidos y la desmovilización de sus militantes de base les haría viable su ingreso a la vida democrática del país.